Hablar de violencia contra la mujer, feminismo, empoderamiento, #niunamenos, #niunamás, feminicidios cada vez es más frecuente, viral y común, a diario escuchamos casos aberrantes de golpizas, asesinatos de mujeres a manos de sus parejas y ex parejas, peor aún violadas y asesinadas por un arrecho transeúnte que no pudo tener control de sus instintos y su necesidad de poseer lo que por años le dijeron que le pertenecía.

Estas son las dolorosas cifras del 2020:

  • 24.850 mujeres y menores de 18 años han sido víctimas de violencia sexual.
  • 60.000 denuncias por violencia intrafamiliar
  • 107 mujeres han sido víctimas este año de feminicidio
  • Pereira es una de las 10 ciudades en el país,  con mayor número de denuncias por agresiones sexuales (162 casos denunciados en lo que va corrido del año)

Ver:

https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/fiscalia-cada-dia-hay-249-denuncias-por-violencia-intrafamiliar-en-colombia-537550

https://www.eltiempo.com/bogota/pandemia-del-feminicidio-99-mujeres-asesinadas-en-lo-corrido-del-2020-509910

Pero no nos pongamos dramáticas, “Eso no le gusta a los hombres”  hablemos de algo más simple, más cotidiano, las “micro” violencias, esas del día día, esas disimuladas, fácilmente aceptadas y lastimosamente a diario perdonadas.

Hablemos por ejemplo del machismo en las vías, ese “tenía que ser mujer pa ser tan bruta”, “mínimo es una mujer la que va manejando”; Que tal esta perla, utilizada en el hogar: “calladita se ve más bonita” como consejo clave para mantener a un hombre  a su lado; no olvidemos todas las pequeñas muestras de violencia de las parejas como, no te pongas esa falda, estas muy gorda, en serio vas a comer más? Quien te llamo, esa amiga no me gusta, porque hablas con hombres?, En fin… la lista es interminable, pero esa es la idea.

Teníamos la esperanza de una generación diferente a nuestros padres y abuelos, pero esta es aún peor, los hombres de la generación de la guayaba y los Milenials, han adoptado lo que yo llamo, un “Machismo conveniente” quieren una mujer independiente, trabajadora empoderada, que pague la mitad de las cuentas, se haga cargo de los hijos, cocine, lave la ropa, que se mantenga sola y si no opina, ni discute y si no piensa diferente, ni sale de rumba es la ideal.

Ojo, antes de que me quieran linchar por mamerta feminista, solterona, aclaro que aunque muchos vienen así de fábrica, muchos han decidido des aprender esos modelos y apostarle a una convivencia respetuosa con su pareja o con las mujeres de su entorno; detengámonos en la palabra desaprender, si es lo más difícil y saben por qué? Porque fue una mujer la que en parte les enseño todo lo que saben acerca del machismo.

No podemos dejar de lado la peor y más disfrazada de todas las violencias contra la mujer, esa desalmada, cruel, macabra y socialmente más aceptada y celebrada, la violencia de la lengua, de nosotras para nosotras con mucho cariño, no se nos da nada destruir a otra mujer con la crítica, la envidia y la sevicia que sea necesaria para que muera por nuestra boca. Nosotras, las mismas que ponemos en nuestra redes #NiUnaMenos tenemos la coherencia de adorno y la sororidad en baúl de los desconocido, nosotras tenemos una espada en la lengua y no dudamos ni un minuto en usarla contra otra mujer.

Es tiempo ya, nos urge entender que todos somos violentos con nuestras mujeres, nos urge entender cuáles son esas violencias para enmendar los daños y para enseñarle a las nuevas generaciones que el cambio real va mucho más allá de un numeral.